Imagen: Atticus Finch

Todo es posible en el país de los cuentos

La mañana del sábado la librería Atticus Finch durante algo más de una hora, se transformó en el país de los cuentos. Sentados en círculo, niñas y niños de diferentes edades, Lucas, Dani, Patri, Eneida, Eva… guiados y atraídos por la voz y los movimientos de Paloma Balandis, se dejaron llevar a un mundo lleno de magia al que todos estaban dispuestos a entrar. Y poco a poco, fueron atravesando esa puerta y convirtiéndose en habitantes de un  país imaginario, pero a la vez muy real.

Paloma mostró algunas cartas del país de los cuentos y puso la primera sobre la alfombra. Despertó miradas y expresiones de sorpresa, despertó a los que aún estaban un poco dormidos. La carta tenía una preciosa ilustración con árboles llenos de hojas de libros, eran los frutos de las palabras plantadas. En ese campo de árboles comenzaron a brotar los cuentos de la mañana.

Llegó una segunda carta a la alfombra, el centro de la imagen lo ocupaba un pozo. “¿Sabéis por qué este pozo es especial? Porque si te acercas a él, lo miras y prestas atención con los oídos muy muy abiertos, te regalará una historia”. El sábado, ese pozo tan singular, contó, con la colaboración de Paloma, la historia de una mariposa. La mariposa más hermosa del país de los cuentos, que había ganado su título en el concurso de belleza anual, por sus alas plateadas con puntitos azules y dorados. Los niños fueron testigos de cómo  los animales del bosque, desde castores a ranas o abejas, se quedaban fascinados al encontrarse con esta mariposa y cómo todos hablaban con ella y confirmaban lo bella que era. Pero de repente, dejó de ser el centro de atención y ya no le preguntaban nada. Por la noche se reunió con el búho del país de los cuentos y encontró en sus palabras la respuesta a la nueva situación: “Tú eres hermosa, pero los otros animales también son importantes”. Desde ese momento, fue la mariposa, la que comenzó a felicitar a cada animal por lo especial que era cada uno.

Del pozo, de otras cartas y de la imaginación de Paloma, siguieron apareciendo relatos cautivadores, más personajes y sorpresas. Apareció hasta el rey del país, que permitiría casarse con su hija al caballero que contase el cuento más largo del mundo…¡Cuántas risas provocó en los niños! También conocieron a dos hermanos bastante atípicos, Coco y Pico. Tan a gusto se estaba en la alfombra y en ese país tan divertido, que los nuevos habitantes se contagiaron por la magia del juego y se atrevieron a elegir una carta para escuchar la historia que había en ella. Así atrajeron al genio de la lámpara del país de los cuentos. Así, comenzó una mañana.

 

Por  Ana Corroto

 

 

 

 

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