“Entresuelo” en el sótano de Tipos Infames

Hay presentaciones literarias que transmiten muchas sensaciones: cariño, ternura, amistad… Presentaciones donde se genera una atmósfera tan cálida y cercana que roza lo familiar.

Así­ fue el acto de presentación de “Entresuelo” (Mondadori), la obra de Daniel Gascón, que tuvo lugar el martes 3 de diciembre en el abarrotado sótano de la librerí­a Tipos Infames.

Daniel eligió al director y guionista Jonás Trueba, hijo de Fernando Trueba (quien también acudió al evento), para presentar su libro. Y Jonás brilló por su estilo desenfadado y por sus palabras, tan llenas de cariño, hacia su amigo de la adolescencia, una adolescencia en la que compartieron muchos momentos, precisamente, en el entresuelo que sirve de escenario sentimental al libro de Gascón.

“He sido testigo privilegiado de las historias de Daniel, y he visitado muchas veces el entresuelo de este libro, soy casi un personaje en off -explicaba Jonás-. Todaví­a recuerdo a Leoncio y a Isabel, los abuelos de Dani, que son los grandes protagonistas de la historia y que siempre me acogí­an por ser el amigo madrileño de su nieto”.

Jonás alababa la nueva obra de Gascón por su sencillez y por su humildad: “Es un libro que parece muy sencillo pero, como todas las cosas buenas, es también complicado; y es un libro humilde porque da voz a muchos, y te hace reflexionar sobre el hecho de que todas las familias están pobladas de narradores y pocas tienen la suerte de contar con algún miembro que se dedique a escribir todas sus historias”.

Daniel  sí­ se ha atrevido a recordar y a escribir estas historias. “Querí­a contar la historia de la familia y no sabí­a cómo -reconoce-; me daba pereza contar la saga familiar en prosa y creí­ que se podí­a contar con estilo más cercano. Creo que escribir con claridad te obliga a la claridad de pensamientos y, aunque hay episodios costumbristas, la prosa de “Entresuelo” dista de ser costumbrista”.

El autor mezcla en el libro imaginación y memoria (reconoce que “todos los recuerdos son inventados”) y hace, sin casi quererlo, un recorrido por la España del siglo XX y XXI. De este modo narra la historia de una casa que su abuelo compró en Zaragoza y por la que han pasado ya varias generaciones. Se trata de un libro en el que el paso del tiempo está más que presente, como testigo mudo de la evolución de la familia y la sociedad.

“No me gusta la nostalgia, me interesa el cambio y la transformación y lo bueno de las familias extensas son los cambios que producen en ellas personas que son inesperadas”, concluí­a el autor. Daniel daba las gracias a todos por asistir a la presentación de su obra, a la que considera una forma de agradecer las cosas de las que se ha beneficiado y que le han enriquecido hasta convertirle en la persona que es hoy en dí­a.

 

Por Patricia Magaña

 

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