Pornoburka, novela destroyer

Dice Patricia de la librería de Mujeres & Compañía que, si quieres que tu libro se distribuya cómodamente, lo último que debes hacer es titularlo Pornoburka. Caer en esa tentación no evitó que, al leerlo, le declarara su amor por Twitter a la autora, Brigitte Vasallo.

Brigitte, a su vez, también quería presentar esta, su primera novela autoeditada, en Mujeres&Compañía La librería, concebida como un espacio de encuentro, y especializada en narrativa escrita por mujeres, biografías, ensayo feminista, cuento infantil o sexista y cómics. Cupido había acertado.

De manera que estos días prenavideños, cual estrella de rock, Vasallo ha viajado desde Barcelona a Madrid para presentarla en una pequeña gira, el Madrid Burka Tour, que ha recibido el aplauso y el abrazo de los movimientos sociales, e incluso ha contado con sus propias groupies, que la han seguido presentación tras presentación. Fans (ellas y ellos) que el pasado 16 de diciembre ocuparon hasta el último centímetro cuadrado disponible de Mujeres&Compañía.

“Tu libro remueve”. “Es delirante”. “Como una bofetada”. Con estas lindezas arrancó el encuentro que Brigitte recompensó sobradamente con hilarantes lecturas de fragmentos, salpicadas de anécdotas y reflexiones sobre el acto de escribir este libro, que su autora identifica con “una reivindicación del derecho a ser un monstruo”. Vasallo gana en directo.

Pero ¿qué es Pornorburka? Se trata de una parodia que a través de cuatro personajes desternillantes −una feminista colada por un macho alfa, un buenrollista español que se hace pasar por argentino y una pareja formada por una estrella del pop gay y un artista enamorado de un frutero pakistaní− y un barrio: el Raval, ejemplo de la Barcelona posolímpica, donde se desplaza a los vecinos de toda la vida y sus miserias para dar paso a los modernos con más pasta en el bolsillo.

“Desventuras del Raval y otras f( r )icciones contemporáneas” reza el atinado subtítulo de una obra que descuartiza temas como las identidades falseadas, las ciudades especuladas y los burkas en el ojo ajeno. Recordemos, Pornoburka es autoeditado. Lo cual significa que Brigitte lo escribió sin saber si vería la luz, y por lo tanto disfrutando mucho y censurándose poco.

“Escritora a trompicones, periodista a ratos, mediadora intercultural a la primera de cambio, feminista sin duda alguna y activista de las relaciones sexo-afectivas alternativas de siempre”, así se define ella en su blog. Y desde ese autorretrato es más fácil comprender sus razones para escribir Pornoburka. Brigitte se sitúa en las fronteras, declarada admiradora de quienes se las saltan. Se preocupa por la reproducción de determinadas lógicas, el patriarcalismo sin ir más lejos, en determinados espacios de lucha social. Se pregunta por qué se está luchando, si dinamitar el pastel o por quedarse con parte de él.

Dinamita, decíamos. Porque esta novela va directa al corazón de activistas que, acostumbrados a textos sesudos, aprecian la invitación a la reflexión sin renunciar a la carcajada. Pero también a otros públicos, que tal vez se queden en un principio solo en la diversión, sin percibir lecturas políticas. Pero a quienes Brigitte imagina con Pornoburka en sus estanterías, como una bomba de relojería latente, esperando el día en que las ideas que contiene les exploten en la cabeza.

 

Por Fulanita&Menganita

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