El Falso Techo

“Voy a construir una habitación

con vistas al sótano:

hueco de casa, vida que no”.

Erika Martínez se siente cómoda leyendo sus versos. Versos como estos, que pudieron escucharse durante la presentación de ‘El Falso Techo’ en la librería sevillana Birlibirloque, el pasado 21 de noviembre.

Este es el segundo poemario de la autora editado por Pre-Textos, tras ‘Color carne’ (2009, que fue galardonado con el Premio de Poesía Joven Radio Nacional de España. También con Pre-Textos publicó en 2011 el libro de aforismos ‘Lenguaraz’.

Si tuviera que quedarse con un momento del encuentro vivido en Birlibirloque, Erika escoge la presentación que llevó a cabo la también poetisa Carmen Camacho: “Es mágica su combinación de inteligencia y desenfado”.

Acudamos pues, a las palabras de Carmen. Esta es la lectura de ‘Falso techo’ que realiza para Llanuras:

“El falso techo desmonta tres techumbres básicas que parecen albergarnos, las cuestiona y cuestiona a quien habita bajo ellas. La casa, lugar-refugio donde aparentemente estamos seguras (como en esos juegos en los que no te pueden atrapar cuando dices eso de “casa”) pero estamos como metidos entre corchetes, seguras pero desprovistas de cimiento, calle o raíz, que finalmente se acaban colando de forma inquietante en el hogar.

El segundo techo es el no lugar, el de la asepsia de los aeropuertos, la precisión aparente de los mecanismos del avión… Esos no lugares que se hacen impersonales, puro tránsito, como costra contra el destino, el temblor, la incertidumbre.

Y el tercero, que es un techo a la altura de nuestra cabeza o pecho, ese armazón de una misma y de los vínculos. El falso techo es un canto de intemperie”.

Elegir un texto de esta obra le resulta difícil: “En el poemario hay textos inolvidables. Me gusta mucho el poema ‘Protección oficial’. Y la parte el segundo techo. Aborda el no lugar (el aeropuerto, los aviones) de manera que pone en pie, desvela su deshumanización y absurdo, aparentemente tan racional. Siento que en el libro, más que metáforas (que las hay, e intensas, como el poema ‘Sutura’) se da una ampliación del ámbito de la mirada sobre las cosas, que van tomando una nueva dimensión que hace ampliar la conciencia a su vez de quienes lo leemos”.

Lectores como Carmen Camacho y los que acudieron a la presentación: “La presentación transcurrió con la calidez y la cercanía de todo lo que sucede en la librería Birlibirloque. Allí se respira siempre la sensación preciosa y precisa de ser bienvenida. Pero en esta ocasión había algo más: hay autoras y públicos cuya conexión convierten una presentación no sólo en un acto cultural y social. También hacen posible que sea algo más. Se dio una comunicación honda y verdadera”.

 

Por Verónica Iñigo Casado

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