Protagonistas // Editores

Roberto Pérez, 03/05/2016

 

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Libros.com: “Nosotros queremos cambiar las reglas del juego”

Hablamos con Roberto Pérez, director de Libros.com una editorial que publica desde el crowdfunding.

Quería empezar pidiéndote que me definas Libros.com

Libros.com es una editorial que publica mediante crowdfunding, es decir, todos los libros que publicamos tienen que haber pasado previamente por una campaña de financiación y son los propios lectores que financian la edición del libro.

En vuestra web, decís que el autor debe tener el máximo protagonismo, pero ¿quién se impone el autor o el lector que  es quien paga el libro y, por tanto, lo demanda?

Nuestra idea es la de repartir pesos entre todos los factores. En el sector editorial tradicional hay mucha desproporción entre la editoral, la distribuidora, el autor y el lector: hay una desproporción en cuanto a protagonismos y en cuanto a tiempos. Por esto, nosotros pretendemos darle la vuelta a este sistema de tal manera que todo sea más equitativo: indudablemente, el autor tiene que tener más peso, puesto que es el creador y es aquel que presenta el proyecto; pero queremos que el lector tenga también más peso y lo tenga desde el incio, porque creemos que la compra de un libro no es simplemente ir a una librería o ir a Amazon, sino que creemos que el lector tiene que ser partícipe de todo el proceso creativo. Lo que hemos visto con nuestra experiencia es que el proceso creativo de escribir un libro tiene mucho valor y, por tanto, queremos subrayar este valor y hacer que el lector se sumerja en el proceso creativo del autor.

La autonomía de decisión del autor y de la editorial son, imagino, esenciales, pero ¿con esta idea de sumergir por completo al lector en el proceso creativo no se corre el riesgo de una exagerada implicación? ¿De qué sea el lector quien tenga la última palabra? 

Yo cuando hablo de sumergir al lector en el proceso creativo no me refiero tanto al hecho de hacerlo participar en el desarrollo del contenido, aunque en algunos casos se ha dado, como por ejemplo en Etílico de Carlos Mayoral, sino que me refiero a que queremos que el lector conozca como es el proceso de escritura y de publicación: queremos que el lector sepa quién corrige el libro, sepa cómo se hace la portada, cómo se imprime el libro… me parece que es fundamental que se conozca todo esto para que los lectores entiendan cuánto cuesta publicar un libro y cuánta gente participa en todo el proceso.

 

ETILICO-Carlos Mayoral

En cierta manera, proponéis un ejercio de transparencia al mundo editorial

Efectivamente, de lo que se trata es de mostrar un mundo bastante lejano para el lector, pero también para el autor: muchas veces para un autor que trabaja en una editorial tradicional, los procesos de edición son un tanto opacos puesto que no se conoce quiénes participan en el proceso de producción, cómo se realiza la distribución o el reparto de royalties. Estamos hablando de una industria que ya de por sí es complicada por los tiempos, por cuestiones de distribución, y lo que nosotros intentamos es que todo esto sea transparente para que todo el mundo sepa cómo se hace un libro.

¿Esta voluntad de transparencia nace de un desengaño del mundo editorial? ¿Es una respuesta crítica al mundo editorial?

Sin duda es una respuesta crítica, pero no nace de un desengaño, sino del desconocimiento. Cuando empezamos a trabajar en este proyecto, el equipo fundador y parte del equipo actual venía de un mundo que nada tenía que ver con el mundo editorial, nosotros nos dedicábamos al desarrollo de redes sociales y comunidades. Surgió la oportunidad de desarrollar el dominio libros.com y cuando empezamos a desarrollar el modelo de negocio nos dimos cuenta de cómo funcionaba el sistema editorial: para publicar un libro las editoriales tienen que hacer una inversión inicial a ciegas, sin saber si ese libro va a vender o no. A parte del dinero, las editoriales tradicionales no saben a qué mercado están dirigindo sus publicaciones.

¿Algo a lo que habéis intentado poner solución?

Nosotros vimos ahí un hueco y decidimos que si no teníamos dinero para publicar un libro íbamos a pedírselo a la gente, haciendo un crowdfunding que, además, nos permitirá saber cuán grande es el mercado, qué tipo de mercado tenemos y a qué fragmento del mercado nos dirigimos. A esto se añade el tema de la distribución, que es algo sangrante para la industria editorial: para vender x libros tienes que hacer x + 2 y el resto de libros se devuelven o se destruyen; nosotros gracias al crowfounding detectamos a priori cuán grande es el mercado y, por tanto, no vamos a hacer más libros de la cuenta. No tiene sentido publicar 10.000 ejemplares porque de esos 10.000 te vas a comer 9.000; nosotros vamos a hacer 1.000 o 500 y después, en todo caso, nuevas ediciones.

Al publicar a partir de un público que ya conocéis pues financia los libros ¿no es conformarse con el público existente? Es decir ¿publicar lo que el público demanda no puede terminar siendo algo perverso?

Pero al final, ¿los libros por qué se hacen? ¿Por qué los quiere hacer el creador o por qué los quieren leer los lectores? Es complicado. Ahora mismo estamos intentando comprender esto, comprender hacia dónde queremos ir: ¿cuán grande será nuestro catálogo? ¿qué temáticas queremos abarcar? No es lo mismo una editorial temática que una editorial como nosotros, que lo que queremos es que todo el mundo que quiera publicar un libro pueda hacerlo con una garantía y asegurando un mínimo de calidad. Nosotros estamos convencidos de que es el lector quien tiene que decidir qué tipo de libros quiere leer.

¿El lector siempre tiene razón?

Yo creo que sí.

Los libros más vendidos no siempre son, a nivel crítico, los más excelentes. Por esto te pregunto, ¿el mercado siempre tiene razón?

Es un tema muy complejo porque ya no estamos hablando solamente de lectores, sino también del mercado y con respecto al mercado no podemos obviar la importancia que tienen las campañas de marketing: no es lo mismo que publique un libro Planeta que lo publique Libros.com, el pulso que tiene Planeta para poner 50.000 libros en todas las librerías de España no lo tenemos nosotros. Si alguien es capaz de poner 50.000 libros en los escaparates de las mejores calles de España, indudablemente va a vender más libros. En cuanto al lector, creo que hay una responsabilidad por parte de todos, por parte de la sociedad en general, de hacer mejores lectores cada vez y hacer que se publiquen mejores libros con un valor para la sociedad. Esto es responsabilidad de todos, no solo de la editorial, sino de la gente que lee y de la gente que escribe, de las escuelas, de las universidades, etc.

En relación al proceso de publicación, si no he entendido mal, el crowdfunding puede iniciar antes de que el texto esté escrito, con un proyecto basta

Efectivamente, en algunos casos es así y, en otros casos, el libro ya está escrito. Pero, sí es cierto que se puede dar el caso que comenta; por ejemplo, así ha sucedido con Etílico o con Guztiak, libro que, como ha sucedido también con otros, hemos querido publicar al conocer el proyecto. Nosotros valoramos no solo los textos, sino también las ideas, valoramos quién está detrás de las ideas; no es lo mismo confiar en la idea de una persona que sabes que va a responder bien que en en una persona de la que no tienes referencia.

 

guztiak

¿Pero la revisión y edición del texto es independientemente del aval del crowdfunding?

Esta es la gran diferencia que tenemos con respecto a otras plataformas de crowdfunding o con respecto a la autopublicación: tú puedes autoblicar tu libro, pagas 3.000 o 4.000 € y lo publicas en cualquiera de las plataformas que existen. Nosotros, sin embargo, no solo ofrecemos la posibilidad de financiar el libro, sino que ofrecemos un proceso de producción que, a su vez, asegura una calidad. En libros.com hay un editor, un diseñador, un maquetador, es decir, hay todo un proceso que asegura que el libro que se publica con Libros.com es un libro con una mínima calidad.

¿Y es posible que un un libro que haya pasado el crowdfunding y que tras dejar de ser proyecto y materializarse en obra no responde a vuestros niveles de calidad sea denegado y no publicado?

Una vez que el libro ha superado el proceso de crowdfunding, no suele darse la situación de que se rechace. Ha habido algunos casos excepcionales en los que, no solo o no tanto por motivos de calidad del texto, sino por nuestra relación con el autor, hemos preferido finalmente no publicar el libro. Sin embargo, no se suele dar este caso: todo libro, te guste más o menos, puede ser publicable. Evidentemente no vamos a publicar ninguna barbaridad, pero siempre que el texto tenga una mínima calidad, puede ser publicado. Al respecto, el crowdfunding es una herramienta muy útil no solo a nivel económico, sino de tasteo del mercado: si un libro, por muchos apoyos que haya podido recibir, no es bueno, no va a tener recorrido. Si el libro es bueno, a pesar de haber recaudado poco dinero, va a tener un recorrido.

¿El propio libro se pone a prueba él mismo?

Esta es la idea. Nosotros hemos hecho de algunos libros más de una edición, esta es la prueba de que si un libro es bueno se vende. La primera edición se hace por crowfounding, pero la segunda se hace porque la demanda el mercado.

A pesar de vuestra todavía breve andadura tenéis un amplio catálogo y sobre todo un amplio número de colecciones

Nuestro modelo defiende que todo aquel que tenga una historia que contar puede publicar un libro. A partir de aquí, surgió la problemática de que teníamos un catálogo muy amplio que no estaba bien categorizado o dividido; decidimos crear colecciones que iban a cumplir dos funciones: primero, van a categorizar los libros que publicamos y, segundo, van a asegurar que hay ciertos libros que van a estar en una determinada colección porque tienen una mejor calidad que otros. No todos los libros de periodismo están en la colección A contraluz como tampoco todos los libros de investigación periodística están en la colección de Investigación. Lo que queremos para el futuro y en lo que estamos trabajando es que haya en el catálogo una serie de secciones temáticas, dirigidas por gente muy reconocida en cada uno de los temas y que aseguran una calidad extra, no con respecto al producto físico, sino al texto.

¿El catálogo es, por tanto, una forma de jerarquizar?

Sí, es darle un valor añadido a ciertas publicaciones. ¿El motivo? Queremos que todos tengan a libros.com como referencia como una editorial para publicar libros y, para esto, es necesario publicar a los mejores así como publicar a autores noveles que, ahora mismo, no tienen renombre, pero que pueden tener un gran recorrido. En nuestra editorial tenemos tanto autores noveles como autores consagrados que quieren utilizar otro modelo de publicación, no quieren irse a la publicación tradicional.

¿El hecho de que el autor sea conocido en redes sociales influye en la recepción  del público?

El tema de las redes sociales es muy importante, pero al final las redes sociales son una herramienta que hay que saber utilizar. Nosotros nos hemos encontrado con autores que tenían muchos seguidores, pero que no sabían utilizar las redes; es decir, las redes sociales son una herramienta virtual, pero las redes sociales han existido toda la vida: la persona que tiene una red social física de contacto va a ser igualmente válida para este mecanismo de publicación. La diferencia a nivel de recepción se ve entre los libros que publicamos dentro o fuera de colección: en los libros fuera de colección, el público está reducido a la gente del ámbito del autor, mientras que en las colecciones el público es más amplio puesto que la calidad es mayor, porque la temática es más interesante para el público… También puede haber un libro fuera de colección con un público muy amplio, como es uno que publicaremos acerca de fútbol femenino.

¿Estarías de acuerdo si te dijera que Libros. Com es una editorial con un sello bastante político, al publicar libros sobre casos como los ERE de Andalucía, el caso Gürtel, o sobre Carmena?

Nosotros hemos trabajado siempre libros de periodismo puesto que son libros que siempre funcionan muy bien, por un lado porque sus autores tienen una base de contactos bastante grandes, por otro lado porque tocan temáticas bastante actuales. Además, nos interesan este tipo de libros en cuanto nosotros trabajamos y defendemos un modelo que tiene un componente político y social importante: nosotros queremos cambiar las reglas del juego y esto pasa por cambiar las reglas en todos los ámbitos. Es decir, si una editorial no se atreve a publicar un libro sobre los ERE de Andalucía, nosotros sí, porque la gente lo demanda. Nosotros siempre vamos a defender la publicación de libros político-sociales y libros comprometidos que permitan agitar conciencias.

 

EL SAQUEO DE LOS ERE

¿Crees que los lectores demandan temáticas que el mercado tradicional no ofrece y que, sin embargo, encuentran en Libros.com? 

Probablemente sí y hemos recibido mucho feedback en este sentido. Con la editorial pasa lo mismo que con los medios de comunicación, tienes que tener independencia para publicar determinadas cosas y nosotros somos independientes porque son los lectores quienes nos financian. Además, el hecho de tener un presupuesto limitado te hace crecer de forma orgánica, te hace crecer siendo consciente de lo que estás haciendo: si nosotros hace tres años hubiéramos tenido mucho más dinero del que tuvimos seguramente hoy no estaríamos donde estamos. Este tipo de crecimiento más orgánico nos hace ser más cautos.

Permite así evitar las burburjas editoriales, tan definitorias de finales de los años noventa

Hablas de los años noventa, pero a mí me gustaría trasladarlo al presente; no sé cómo sería en los años noventa, pero sé como funciona el mundo editorial en el 2016 y realmente creo que tenemos una gran burbuja que mantienen las grandes editoriales porque pueden tener un elevado número de publicaciones. Para que una editorial pueda seguir funcionando, no puede dejar de publicar y si un libro no se vende en las primeras dos semanas, ese libro ya no se vende. ¿Si esto no es una burbuja? Es el modelo actual que tenemos y creo que el modelo de hoy no dista mucho de aquel de los años noventa.

 

Por  Anna Maria Iglesia

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