Fusiles en el campo

Tiene un enorme mérito la apuesta de la editorial Hoja de Lata por juntar en un único volumen tres de las más importante novelas de la literatura palestina. Por ellas Gasán Kanafani es considerado hoy, uno de los representantes más destacados de la literatura árabe contemporánea.

En la presentación que tuvo lugar en la librería Traficantes de sueños, la traductora y prologuista del libro María Rosa de Madariaga; Gonzalo F. Parrilla, profesor de Estudios Árabes en la UAM y Daniel Álvarez Prendes, editor de Hoja de Lata, nos acercaron a la vida y obra de este escritor palestino poco conocido en España, salvo en círculos muy cercanos a esta causa. El libro lo componen tres pequeñas novelas o relatos cortos: Hombres en el Sol (1963), Lo que os queda, (1966), Um Saad (1969), que gracias a María Rosa y su activismo por tierras parisinas, mientras preparaba su tesis doctoral, consiguió que viera la luz en España. Abrió el acto Daniel, que contó la anécdota que rodea al libro: “Gracias a este libro mi compañera y yo pasamos de libreros a editores”. Un viaje a Palestina en 2011, tres años de negociaciones, hablar con la viuda de Gasán y salvar los temas legales, fueron detonantes para la decisión final de “refrescar, retitular y volver a lanzar”. Tres novelas que significan tres escalones en la lucha del pueblo palestino.

María Rosa desgranó lo que Kanafani nos quiso contar y lo que supuso las tres etapas de la toma de conciencia del pueblo palestino. “En Hombres en el sol hay una evasión, una huida de la amarga y cruda realidad. La búsqueda de una solución individual lleva a la muerte, que es aquí una prolongación de la derrota, una muerte aceptada pasivamente, con resignación, sin lucha”. En 1963 aparecía en Beirut. Era la primera vez que se planteaban los temas del éxodo, la muerte y el estupor producidos por la derrota.

En la segunda novela, En la que os queda, se vislumbra ya el esbozo de una toma de conciencia. Escrita entre 1963 y 1964 y publicada en Beirut en 1966. “La búsqueda de una solución, aunque siga siendo una forma individual, representa ya un intento de liberación. Se lucha y se mata, aunque haya que morir después, justamente para seguir viviendo”.

Por último la tercera, Um Saad, que representa la etapa superior de la toma de conciencia. “Es la solución colectiva que se traduce en la lucha armada”. La vuelta al estilo realista, un lenguaje sencillo sin ambigüedades, una regresión deliberada: el pueblo palestino empieza a salir del estupor y la confusión.

Por su parte, el profesor Gonzalo Parrilla dibujó los espacios y los tiempos que las definen. Los personajes son escasos pero trazados con pinceladas magistrales. Aparecen pocos objetos, pero que cumplen su función (un reloj, una bala, un cuchillo). El espacio definido como una aldea, el campo, el desierto. La dificultad para atravesar los espacios abiertos, la frontera y alrededor la naturaleza, el olivo, la lluvia, la vid. El tiempo aparece suspendido, el pasado doloroso que significa la guerra. La conexión entre los tiempos atmosféricos y las emociones, en definitiva, la claustrofobia del espacio y el tiempo: “tú mismo eres una cárcel”, decía Kanafani.

 

Por  Juan Carlos Portero

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